Erase una vez un niño que preguntaba y leia. La vida ni le contesto siquiera una frase. A cambio le dio el don de la lectura y alguna habilidad con la escritura. Vegetando hoy en un trabajo minimo que no es el mio, todavia leer y escribir me salvan del desierto gris de una sociedad con pocos oasis. El "María, María" de Carlos Santana, la música celta, la embriaguez del dance, me ayudan un poco. No he sido nada y no tengo gente ni para llevar el ataud pero me lo tomo con gracia y sarcasmo. Por lo menos he tenido una ética de conducta y jamas he traicionado una amistad. Eso puede justificar una vida destinada al cubo de la nada. Y a pesar de todo, uno sueña con la ultima carga de los lanceros de Ontaneda contra los enemigos de la inteligencia.
El niño fue mayor y fracasó, y del fracaso se hizo sabio...